El ocio en la naturaleza como pausa y resistencia

Andrés Ried Luci

La experiencia de ocio ha sido, de algún modo, subyugada a la denominada era digital. Por una parte, las prácticas y manifestaciones de ocio han sido colonizadas (Ried y Benavides en Lazcano Quintana & Doistua, 2015),  por lo digital en al menos, dos aspectos. El primero dice relación con la dimensión social del ocio, la que ha mutado de una relación corporal, sincrónica, afectiva y cerrada (en términos de las personas con las que se interactúa), a una de carácter asincrónica, virtual, distante y abierta. Poniendo en riesgo entre otras cuestiones, las maneras tradicionales de aprender del y lo otro y vincularnos (Haidt, 2024). Por otra parte, lo digital ha afectado severamente su práctica, prueba de ello, son las inmensas dedicaciones de tiempo, energía y recursos que las personas dedican al uso de dispositivos digitales por motivos de ocio. Los datos al respecto son alarmantes tanto por:  la magnitud de los mismos; la “exclusión” de otras prácticas debido a la absorción del ocio digital, como por los efectos nocivos, a nivel de salud mental, que se han evidenciado, especialmente en colectivos infantiles y juveniles (Chong et al., 2024). 

El carácter inmediato, veloz y omnipresente de la era digital, colisiona directamente con la posibilidad del desarrollo de ocios pausados, reflexivos y contemplativos, que no se vean afectados por la hiper productividad ociosa que demanda la era digital. Para Byung-Chul Han (2923) el ocio ha perdido su dimensión contemplativa y se ha convertido en una fase más dentro del ciclo de productividad. Esto es evidente en cómo las actividades de ocio en la actualidad (series, redes sociales, turismo exprés) tienden a la sobreestimulación y no permiten el verdadero recogimiento.

Como contrapunto a este ocio hiper productivo, existe un conjunto de manifestaciones de ocio que podrían proveer oportunidades de recuperación y desarrollo de prácticas que vinculan con una de las cuestiones más características y fundantes del ocio, la noción de la contemplación. En particular, nos referimos a la idea de la contemplación de la naturaleza. Experiencia que, por ahora, no ha podido ser sustituida por la tecnología. La posibilidad de observar, disfrutar y experimentar puestas sol, cascadas, desiertos, animales silvestres, cumbres de montañas, no se limita, de modo alguno, a una experiencia estética o visual. Aspectos como la puesta en juego de todos los sentidos, las cargas simbólicas personales y sociales, las arraigadas creencias ancestrales de los lugares naturales, dotan a la experiencia de ocio contemplativo en la naturaleza de un carácter único e inimitable.

En esta comunicación, pretendemos poner en discusión las ideas antes presentadas, argumentando adicionalmente, que estas experiencias han sido identificadas como proveedoras de diversos beneficios y funciones que cuestionan la rapidez e hiper productividad dominante de en nuestras sociedades occidentales. Nociones como los sentidos del lugar (Little & Derr, 2020), la identificación con la naturaleza y su biodiversidad, las experiencias y emociones trascendentes (Williams y Harvey, 2001), las vivencias de carácter espiritual alojadas en la naturaleza (Heintzman, 2010; Ried et al., 2018), son algunas de las ideas y teorías que fundamentan el valor y oportunidad de la experiencia de ocio contemplativo en la naturaleza.