Presentación

XIX Encontro Internacional Científico Otium
Ócio e Cultura Lenta na Era do Digital

La emergencia del movimiento Slow Culture representa una respuesta crítica a la aceleración tecnológica y social que caracteriza la contemporaneidad. Este fenómeno, que tiene sus raíces en el movimiento Slow Food iniciado por Carlo Petrini en 1986 (Petrini, 2003), se ha expandido a múltiples dimensiones de la vida social, proponiendo una reconceptualización radical de nuestra relación con el tiempo y con las prácticas cotidianas.

La cuestión del tiempo libre y del ocio asume una centralidad particular en este debate. Baptista (2016) argumenta que la capacidad de experimentar el ocio de manera significativa está íntimamente ligada a nuestra relación con el tiempo y con el propio yo. Esta perspectiva también es subrayada por Cuenca Cabeza (2000), quien propone el concepto de “ocio humanista” como alternativa al ocio consumista y alienado.

La relación entre ocio y tecnología ha sido objeto de un análisis crítico particularmente relevante en las últimas dos décadas. Turkle (2011, 2015) demuestra, a través de extensos estudios etnográficos, cómo los dispositivos digitales afectan profundamente nuestra capacidad de estar verdaderamente presentes y de experimentar momentos de ocio significativo. Esta perspectiva es desarrollada por Tristan Harris (2016), a partir de su experiencia como “design ethicist” en Google, donde analiza cómo las tecnologías digitales están deliberadamente diseñadas para captar nuestra atención y crear patrones de dependencia que comprometen experiencias más profundas de ocio.

Diversos autores han explorado la apropiación crítica de la tecnología para experiencias de ocio más significativas. Rushkoff (2019) propone el concepto de “Team Human”, defendiendo un uso de la tecnología que respete los ritmos humanos y biológicos, mientras que Zomorodi (2017), con el proyecto “Bored and Brilliant”, demuestra que los momentos de aburrimiento y desconexión digital son cruciales para la creatividad y el bienestar. Newport (2019), al abordar el “minimalismo digital”, sugiere una filosofía de uso tecnológico basada en valores y propósitos claros, en lugar del consumo indiscriminado.

Rosa (2013) analiza la aceleración social moderna, que ocurre en las dimensiones tecnológica, del cambio social y del ritmo de vida, resultando en la “alienación temporal”, un estado de desconexión con el mundo y con los demás. Autores como Honoré (2004) y Parkins (2004) documentan prácticas artísticas que privilegian la lentitud, como el “slow cinema”, que se contrapone al montaje frenético del cine comercial (De Luca & Jorge, 2016). En el contexto del envejecimiento, Lynch & Danely (2013) destacan la valorización de la experiencia y la sabiduría de los ancianos en sociedades que aprecian la lentitud.

El movimiento Slow Food, como argumenta Sassatelli (2006), propone una crítica a los sistemas alimentarios industriales, destacando la importancia de repensar la producción y el consumo de alimentos con un enfoque en la sostenibilidad y la justicia social. La vida urbana, impactada por la aceleración, es analizada por Gehl (2010), quien señala cómo la planificación urbana moderna perjudica las interacciones sociales y contemplativas. En respuesta, el movimiento Cittaslow, fundado en 1999, propone un modelo alternativo de desarrollo urbano, con un enfoque en la calidad de vida y la preservación de las tradiciones locales (Knox, 2005).

Schor (2010) identifica una creciente conciencia sobre los costos sociales y ambientales del consumismo acelerado, con el movimiento Slow Fashion, según Fletcher (2010), ofreciendo un enfoque más consciente y duradero. La lentitud también se explora terapéuticamente, como en las prácticas de mindfulness, que combaten los efectos nocivos de la aceleración social en la salud mental (Kabat-Zinn, 2013; Crary, 2013). En el ámbito educativo, Holt (2002) y Biesta (2015) defienden la “slow education” como una forma de promover experiencias de aprendizaje genuinas, en contraste con la búsqueda de eficiencia.

En el deporte, Parry et al. (2007) documentan prácticas que privilegian la conciencia corporal y el placer del movimiento en lugar de la competencia. La tecnología digital también ha sido utilizada para promover la desaceleración, como lo demuestra Rauch (2018) con el uso de aplicaciones de meditación y movimientos de “digital detox”. El Slow Tourism, según defienden Fullagar et al. (2012), propone un enfoque de viajes más largos y conscientes de los impactos ambientales y sociales.

La dimensión política de la Slow Culture es destacada por Rosa & Scheuerman (2009), quienes muestran cómo la aceleración social compromete los procesos democráticos. Stiegler (2010) analiza cómo las tecnologías digitales alteran la experiencia temporal, impactando la participación política. La crítica a la “fast science”, abordada por Stengers (2018), destaca la presión por resultados inmediatos, que compromete la calidad de la investigación científica.

En el ámbito del cuidado y la salud, Mol (2008) argumenta que la búsqueda de eficiencia en la atención puede perjudicar la calidad del servicio, mientras que Charon (2006) propone la “medicina narrativa” como una alternativa. En la filosofía, autores como Virilio (2012), Berardi (2015) y Han (2015) discuten los impactos de la aceleración en la capacidad de pensamiento crítico y en la experiencia subjetiva. En el campo de las artes visuales, el movimiento Slow Art (Reed, 2017) propone un enfoque contemplativo de las obras, alineado con la “fotografía lenta” de Campany (2007), que recupera la contemplación perdida en la era digital.

En este contexto, y para el XIX Encuentro Internacional Científico Otium, proponemos los siguientes ejes temáticos:

  1. Tecnología y prácticas de resistencia
  2. Ocio, tiempo y subjetividad
  3. Arte y contemplación en la era digital
  4. Educación y tiempo: perspectivas críticas
  5. Democracia, participación y temporalidad
  6. Ciudad lenta: urbanismo y calidad de vida
  7. Slow tourism y nuevas prácticas de viaje
  8. Salud, bienestar y desaceleración
  9. Slow food y culturas alimentarias
  10. Teorías y metodologías de la slow culture

Bibliografía

Baptista, M. M. (2016). Estudos de ócio e leisure studies: O atual debate filosófico, político e cultural. Revista Brasileira de Estudos do Lazer, 3(1), 20–30.

Berardi, F. (2015). Heroes: Mass murder and suicide. Verso Books.

Biesta, G. (2015). Beautiful risk of education. Routledge.

Campany, D. (2007). Safety in numbness: Some remarks on problems of “late photography”. In D. Green (Ed.), Where is the photograph? (pp. 123–132). Photoforum.

Charon, R. (2006). Narrative medicine: Honoring the stories of illness. Oxford University Press.

Crary, J. (2013). 24/7: Late capitalism and the ends of sleep. Verso.

Cuenca Cabeza, M. (2000). Ocio humanista: Dimensiones y manifestaciones actuales del ocio. Universidad de Deusto.

De Luca, T., & Jorge, N. (2016). Slow cinema. Edinburgh University Press.

Fletcher, K. (2010). Slow fashion: An invitation for systems change. Fashion Practice, 2(2), 259–266.

Fullagar, S., Markwell, K., & Wilson, E. (2012). Slow tourism: Experiences and mobilities. Channel View Publications.

Gehl, J. (2010). Cities for people. Island Press.

Han, B.-C. (2015). The burnout society. Stanford University Press.

Harris, T. (2016, May 18). How technology hijacks people’s minds — from a magician and Google’s design ethicist. Thrive Global. https://medium.com/thrive-global/how-technology-hijacks-peoples-minds-from-a-magician-and-google-s-design-ethicist-56d62ef5edf3

Holt, M. (2002). It’s time to start the slow school movement. Phi Delta Kappan, 84(4), 264–271.

Honoré, C. (2004). In praise of slow: How a worldwide movement is challenging the cult of speed. Orion.

Kabat-Zinn, J. (2013). Full catastrophe living: Using the wisdom of your body and mind to face stress, pain, and illness. Bantam.

Knox, P. L. (2005). Creating ordinary places: Slow cities in a fast world. Journal of Urban Design, 10(1), 1–11.

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Mol, A. (2008). The logic of care: Health and the problem of patient choice. Routledge.

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Parkins, W. (2004). Out of time: Fast subjects and slow living. Time & Society, 13(2–3), 363–382.

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Petrini, C. (2003). Slow food: The case for taste. Columbia University Press.

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Schor, J. B. (2010). Plenitude: The new economics of true wealth. Penguin Press.

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Stiegler, B. (2010). Taking care of youth and the generations. Stanford University Press.

Turkle, S. (2011). Alone together: Why we expect more from technology and less from each other. Basic Books.

Turkle, S. (2015). Reclaiming conversation: The power of talk in a digital age. Penguin Press.

Virilio, P. (2012). The administration of fear. Semiotext(e).

Zomorodi, M. (2017). Bored and brilliant: How spacing out can unlock your most productive and creative self. St. Martin’s Press.