La palabra ámbito tiene su origen en el vocablo latino ambitus, que significa «contorno, perímetro, movimiento giratorio». Ambitus deriva de ambire, que significa «rodear, cercar». El término, en un sentido estricto, refiere a un “contorno o perímetro de un espacio o lugar” o “espacio comprendido dentro de límites determinados”. También se lo encuentra definido como “espacio ideal, configurado por las cuestiones y los problemas de una o varias actividades o disciplinas relacionadas entre sí”. Se puede interpretar un ámbito como un entorno o contexto, ya sea físico o simbólico. Desde la perspectiva de la Recreación, los ámbitos son espacios físicos y temporales del ocio que, en la Recreación, son asumidos vitalmente, cognitivamente y afectivamente, por sus participantes y donde las categorías espacio-tiempo-objeto adquieren una calidad que trasciende lo determinado. Se trata de momentos de instantes y circunstancias, lugares de aquí, ahora o ayer, de objetos simbólicos, cargados de intención; todos empapados de uno mismo, revalorizados y resignificados -recreados- una y otra vez, renovando su sentido para nosotros y por los otros. Un ámbito de tiempos, espacios y objetos que nos acompañan cotidianamente y adquieren una condición que trasciende su propia característica finita. En tal sentido, lo temporal -entendido como duración de las cosas sometidas a cambios- lo espacial -como continente de todas las cosas sensibles que coexisten- y lo objetual -como aquellas cosas que se ofrecen a la vista y afectan nuestros sentidos- se modifican en las prácticas de Recreación. En este ensayo se pretende describir y comprender esas categorías desde dichas prácticas, como también por las intervenciones de los/as recreadores/as, los posibles métodos relacionados y sus propósitos.
Recreación, ámbitos y subjetividad
Ricardo Ahualli Guevara