El juego es una de las formas más naturales y poderosas de aprendizaje, especialmente en la infancia. Desde los primeros momentos de vida, los niños interactúan con el mundo que los rodea a través del juego, y esto va más allá de una simple actividad de diversión. Mediante el juego, los niños desarrollan habilidades cognitivas, emocionales, sociales y motoras, lo que convierte al juego en un componente esencial del proceso educativo.
En el juego, el niño también se conecta con los demás y con el mundo que lo rodea, pudiendo repetir acciones que le causan placer, compartir momentos lúdicos con otros niños y manifestar su individualidad e identidad. Además, jugar permite al niño explorar diferentes aspectos del mundo, como los objetos, las personas, la naturaleza y la cultura, ayudándole a comprenderlo mejor. Utiliza su cuerpo, sus sentidos y sus movimientos, así como diversas formas de lenguaje, para vivir situaciones que despiertan su interés, resolver problemas y desarrollar su capacidad creativa.
Kishimoto (2021) afirma que, según la concepción walloniana, infantil es sinónimo de lúdico. Toda la actividad del niño es lúdica en el sentido de que se ejerce por sí misma. Dicho de otra manera, toda actividad emergente es lúdica, se ejerce por sí misma antes de poder integrarse en un proyecto de acción más amplio que la subordine y transforme en medio.
Según esta visión del autor, el niño es visto como un sujeto activo y potencial, capaz de producir cultura e influir en sus propias acciones. En este sentido, surgen actividades que se realizan simplemente por el placer de hacerlas. Con el tiempo, este juego adquiere diferentes significados, construidos a través de la práctica social y las experiencias vividas.
Cuando juegan, los niños acceden a saberes presentes en la sociedad que experimentan y dan nuevos significados. En este sentido, los docentes que trabajan en este nivel necesitan conocer las actividades lúdicas y su contribución al desarrollo infantil. Es a través del juego que los niños se sienten libres, felices y satisfechos. Jugar es un acto de libertad que libera, al mismo tiempo que enseña y desarrolla la imaginación infantil.
Notas sobre el juego: lo lúdico como una experiencia esencial en el desarrollo integral de los niños
Tatiane Albuquerque Delmiro Silveira, José Clerton de Oliveira Martins