El presente trabajo tiene como objetivo analizar las fronteras entre los tiempos de trabajo y no trabajo en la actuación de mujeres gestoras de museos, examinando cómo la división sexual del trabajo y las tecnologías digitales impactan sus experiencias de ocio. La investigación se fundamenta en entrevistas semiestructuradas realizadas con 07 gestoras de museos de Belo Horizonte, Minas Gerais, Brasil.
Profesionales que actúan en el ámbito del ocio, las mujeres entrevistadas evidencian en sus relatos cómo la división sexual del trabajo impacta significativamente en la disfrute del ocio, ya que es necesario realizar tareas domésticas y de cuidado durante el tiempo no laboral. Considerando la definición de trabajo propuesta por Hirata (2010, 2014, 2018), observamos que comúnmente se entiende el trabajo como la actividad remunerada, con carga horaria específica y alcance de actuación predefinido, excluyendo las actividades realizadas en el ámbito familiar.
Las actividades de cuidado no son remuneradas ni reconocidas como trabajo, llevando a las mujeres a desempeñarlas de manera no remunerada en sus horarios de “descanso” del trabajo formal. Esta realidad también se aplica a las gestoras, incluso ocupando altos cargos en la jerarquía profesional, generando sobrecarga y muchas horas de dedicación semanal. Las tareas domésticas y las demandas familiares impactan directamente en la fruición del tiempo libre de las gestoras, al igual que ocurre con la mayoría de las mujeres en Brasil, que enfrentan jornadas dobles y un mayor volumen de horas trabajadas semanalmente.
Como se evidencia en la investigación, la carga horaria dedicada al trabajo en los museos en los que actúan es significativa, llegando a alcanzar hasta 60 horas semanales, lo que necesariamente reduce la disponibilidad de tiempo para el ocio. Esta realidad se ve potenciada por el uso de redes sociales, especialmente WhatsApp. En las entrevistas, las gestoras relatan cómo la sobrecarga se amplía cuando colegas, subordinados/as y superiores envían mensajes en su momento de ocio, desplazando el pensamiento de la fruición hacia actividades de trabajo. Este factor se intensifica porque los espacios gestionados funcionan en los momentos tradicionales de descanso: fines de semana, feriados y programación nocturna.
Como señala Padovan (2021), la masificación de las nuevas tecnologías ha transformado considerablemente las relaciones laborales, impactando el ya débil límite entre tiempo de trabajo y no trabajo. Entre las gestoras entrevistadas, se identificó que la actuación profesional en la gestión cultural abre oportunidades que ayudan a conciliar la jornada doble, permitiendo flexibilizar horarios y tener la presencia de los hijos en acciones promovidas por las instituciones.
No obstante, en el ámbito del ocio personal, se identifican dificultades para conciliar la rutina laboral y las demandas familiares con momentos de ocio propio. Una gestora mencionó que durante el disfrute del tiempo libre tiene ideas para implementar en su trabajo, dificultando separar trabajo de ocio; otra afirmó sentir culpa por no dedicar tiempo a sí misma, dividiéndose entre demandas familiares y profesionales.
El estudio revela que las gestoras perciben el ocio en oposición al trabajo, como tiempo libre de obligaciones profesionales, y parecen otorgar poca importancia al tiempo libre y al ocio propio, incluso cuando actúan profesionalmente en este ámbito.