El ocio establece relaciones fructíferas con la educación. No obstante, consideramos a la escuela como un territorio potente, pero no exclusivo, para que este entrelazamiento ocurra. Como campo académico e de intervención, este tema se adentra en el contexto brasileño entre las décadas de 1920 y 1930, bajo influencia norteamericana. En aquel momento, “las actividades recreativas eran entendidas como forma de mantenimiento de la salud y recuperación de la fuerza de trabajo” (Melo; Alves Júnior, 2003, p. 18).
Debido a esta vinculación con las actividades físicas, el ocio fue fuertemente asociado a la Educación Física. Sin embargo, el ocio es un fenómeno social, múltiple, polisémico y de naturaleza multi e interdisciplinaria (Isayama, 2009; Marques, 2012). Con base en esta naturaleza y también en su relación con el área de la educación, en este trabajo buscamos reflexionar sobre la (im)posibilidad de diálogos entre el ocio y las clases regulares en la Educación Media Integrada (EMI) del Instituto Federal de Educación, Ciencia y Tecnología Baiano (IF Baiano).
Esta investigación forma parte de un doctorado en construcción cuyo alcance abarca una institución pública multicampus que ofrece educación de niveles superior y medio, además de ejecutar acciones de enseñanza, investigación y extensión (IF Baiano, 2020). Como recorrido metodológico, en este recorte se adoptaron entrevistas semiestructuradas realizadas con cuatro docentes de las unidades colaboradoras del IF Baiano. Inserta en el campo epistemológico de los Estudios Culturales, la investigación se fundamenta además en ejes teóricos que versan sobre la modalidad educativa focalizada (EMI) y sobre la interfaz entre ocio, educación y escuela.
A primera vista, si partimos del supuesto de que los conceptos hegemónicos asociados al ocio circulan tanto en el ámbito académico como en el sentido común, no sería posible problematizar la existencia de prácticas de ocio asociadas a las actividades regulares a través del currículo escolarizado. Entre las ideas circulantes, citamos aquellas inspiradas en el contexto social, cultural, económico y laboral francés, que asocia el ocio a “un conjunto de ocupaciones a las cuales el individuo puede entregarse voluntariamente”, ya sea para divertirse o para recibir “información o formación desinteresada” (Dumazedier, 1973, p. 34).
A esto se suma el hecho de que el ocio puede percibirse como algo moralmente peligroso en una sociedad que establece su ruptura definitiva frente al trabajo (Baptista, 2017). Sin desconsiderar la importancia de los diversos estudios realizados y sus períodos y contextos particulares, nos disponemos por ahora a escuchar voces que protagonizan los espacios y tiempos escolares para proponer una reflexión sobre sus perspectivas acerca del diálogo que establecen con el ocio en sus prácticas curriculares.
En este escenario, se destacaron algunos trabajos, así como una actividad promovida con el cordel y la xilografía, que, según la profesora de Lengua Portuguesa, despertó placer en las/os estudiantes. El desarrollo de juegos fue mencionado por un docente del área de informática como una posibilidad de relacionar diversión, estudio y ocio. Por su parte, un profesor de Educación Física citó un paseo en velero por la Bahía de Camamu como un proyecto multidisciplinario desafiante, pero muy significativo y placentero para las/os alumnas/os.
Investigaciones como esta pueden contribuir a que se resignifiquen los sentidos atribuidos al ocio en la escuela, de modo que se configure como un (contra)tiempo frente a elementos que suelen influir en los objetos de enseñanza, como el capitalismo, el colonialismo y el patriarcado (Borowski et al., 2019). Además, “el ocio no puede ser un privilegio de quienes disponen de bienes económicos, culturales y educativos para vivirlo” (Gomes, 2023, p. 83). Es un derecho que debe garantizarse a todas/os en la escuela y más allá de sus muros.