DEL MERCADO NOVO A LA PLAZA RAUL SOARES EN BEAGÁ: resignificación de los espacios como opción de ocio para las juventudes

Ana Cláudia Porfírio Couto, Natiele Lopes Costa, Maurício de Azevedo Couto

El ocio es comprendido como una dimensión de la cultura constituida por vivencias desarrolladas a partir de intereses propios en un tiempo conquistado mediante las relaciones establecidas entre necesidades, deberes y obligaciones. Gomes (2004). En esta perspectiva, los jóvenes buscan espacios en la ciudad para entretenerse, conversar, estar entre amigos, además de consumir productos diversos y experimentar expresiones culturales y artísticas. Por estar ubicados generalmente en áreas centrales, los Mercados Públicos tienen mayor posibilidad de ser resignificados como esos espacios de compartición de formas de ocio, manteniendo los aspectos culturales de la identidad de un lugar y la practicidad del entorno urbano en el que se insertan.

El centro de Belo Horizonte (Beagá) ha concentrado espacios de ocio, y a partir de ello, tanto el poder público como el privado han adoptado estrategias para atraer a las personas a ocupar las áreas centrales, ya sea en establecimientos cerrados o en las calles, como ocurre con el proyecto Circuito Urbano de Arte (Cura), que utiliza grafitis pintados en medianeras de grandes edificios del centro de la ciudad y posibilita la contemplación desde el primer Mirador de Arte Urbano del mundo, en la calle Sapucaí, en el barrio Floresta en Beagá.

Así, nuestro objetivo fue investigar las prácticas de ocio de los jóvenes en los alrededores de la Plaza Raul Soares en Belo Horizonte, en un recorrido que conecta el Mercado Novo con la Galería São Vicente y el restaurante Babel. La investigación consistió en un trabajo etnográfico, donde el investigador siguió el recorrido realizado por los jóvenes desde el mercado hasta la Plaza Raul Soares. Se llevó a cabo una descripción densa (Geertz, 2011).

Se realizaron visitas al entorno de la Plaza Raul Soares durante los meses de octubre, noviembre y diciembre de 2024, y enero y febrero de 2025, siempre los fines de semana. Durante las visitas, se registró (en audio, texto o imágenes) lo observado, como rituales, comportamientos semejantes o contrastantes, aspectos físicos de los espacios, entre otros.

En conclusión, la revitalización de lugares como el Mercado Novo, la Galería São Vicente y el restaurante Babel hizo que se convirtieran en puntos de encuentro para la compartición de experiencias de ocio por parte del público joven. El Mercado Novo de Belo Horizonte fue resignificado y hoy es un polo turístico y espacio de ocio compartido, inicialmente ocupado por jóvenes y actualmente también por otros grupos etarios. De manera similar, se observa la revitalización y resignificación de otros espacios, como galerías y edificios antes deteriorados en las zonas centrales de la ciudad.

Un ejemplo es el programa “Centro de Todo Mundo” de la alcaldía de Belo Horizonte, que prevé diversas obras de la llamada requalificación del centro. Edificaciones históricas cercanas al Mercado Novo, principalmente en el entorno de la Plaza Raul Soares, adquieren un aire gourmet. El recorrido identificado, especialmente entre el Mercado Novo y la Galería São Vicente, amplía las posibilidades de resignificación de los espacios de la ciudad, trayendo de nuevo la vida nocturna a la Plaza Raul Soares.

Las medidas adoptadas por agentes privados y por el poder público en estos lugares contribuyen a revertir escenarios de abandono y degradación, aunque es necesario tener cuidado para evitar la exclusión social provocada por procesos de gentrificación. Durante las visitas se observó que el recorrido del Mercado Novo hacia la Galería São Vicente realmente ocurre en las prácticas de ocio de las juventudes. Además, los jóvenes tienen la posibilidad de transitar por los establecimientos sin necesidad de permanecer únicamente en un restaurante u otro.

Más allá del atractivo gourmet y del fuerte vínculo con la cultura belo-horizontina —como los menús temáticos y las decoraciones—, los resultados presentados refuerzan la idea de que la resignificación de los espacios urbanos va más allá de la reforma física: se trata de un proceso de reconexión de los habitantes locales, mediado por las novedades presentes en los alimentos, bebidas, ropa y servicios ofrecidos.