Ocio y cultura en las personas mayores

Ángel Rubén Ramos Rubio, Aurora Madariaga Ortuzar

La sociedad está experimentando un notorio envejecimiento poblacional derivado del incremento de la esperanza de vida consecuencia de los avances médicos, sociales y económicos que se están experimentando en el siglo XX y XXI. Este incremento poblacional de personas mayores supone un reto para los gobiernos y la sociedad en general, siendo necesario la creación de nuevos espacios que garanticen los derechos de este colectivo. Las personas cuando alcanzan su edad de jubilación, experimentan cambios tanto sociales como personales, y es por ello, que una mala adaptación a estos, pueden experimentar problemas en la salud física y mental entre otras situaciones sociales. El ocio juega un papel importante en el desarrollo humano y su desarrollo implica en muchas ocasiones la realización de actividades culturales que implican el ejercicio físico, mental así como la creación de redes sociales que con la edad tienden a desaparecer. La carta internacional para la educación del ocio lo define como un derecho fundamental, responsabilidad de los gobiernos que supone un área específica de la experiencia humana, con sus propios beneficios, haciendo especial referencia a la libertad de elección, creatividad, satisfacción… Se comprenden formas de expresión o actividad amplias en la que destacan elementos físicos como intelectuales, sociales, artísticos o espirituales fundamentales para el ejercicio de otras acciones relacionadas con los derechos humanos. El objetivo de la investigación es evaluar la percepción que las personas tienen sobre el ocio, fomentando de esta manera un cambio social y cultural en las personas y promoviendo un proceso de envejecimiento activo y saludable como consecuencia de la participación en actividades culturales y de ocio. Los participantes son personas en edad adulta, con edades comprendidas entre los 65 y los 74 años, que no se encuentran residiendo en ningún recurso sociosanitario y que han sido valoradas como autónomas/ sin grado de dependencia. De igual manera se establecen una serie de criterios de exclusión: no participan de las entrevistas las personas con edades distintas al intervalo de edad, que se encuentren en espacios residenciales, valoradas con un grado de dependencia y/o grado de discapacidad superior al 33%. La metodología que se lleva a cabo es una investigación cualitativa, donde a las personas se les consulta sobre su percepción de ocio. Se trata de una entrevista semi estructurada que permite explorar las experiencias y expectativas de las personas que participan. Existen multitud de estilos de ocio, pero la presente investigación se basa en el ocio cultural. Como resultados preliminares se entiende que la participación cultural de este colectivo fomenta la interacción social, la introspección y aumenta la capacidad cognoscitiva de las personas. Además de ello, las personas mayores que participan de actividades culturales destacan también por un amplio compromiso con la sociedad de la cual forman parte, evidenciándose de esta manera un amplio grado de participación en actividades de voluntariedad con la sociedad de la cual forman parte. En definitiva, participar de actividades culturales de ocio (cine, museos, actividades al aire libre), trae consigo una mejora del bienestar de la persona incrementándose la red social y contribuyendo de manera positiva a su proceso de envejecimiento activo.